viernes, 4 de octubre de 2013

La masacre de Alaska



“Nosotros no íbamos armados. Solo nuestra vara que es el símbolo de autoridad”
Carmen Catán, representante de los 48 Cantones en declaraciones a la prensa[i]

Un confuso incidente ocurrido ayer entre campesinos de los 48 cantones de Totonicapán, y las fuerzas de seguridad, dejó como saldo preliminar 7 manifestantes muertos, otros 32 heridos, además de 8 soldados del Ejército heridos y 3 vehículos quemados.

Ramas de pino quebrándose. Granizo. Pedradas. Balazos. En mis oídos resuenan los disparos. El chasquido seco de las balas me revienta los tímpanos. Caigo en un remolino. Me hundo. Las agujas de los relojes giran al revés, velozmente. El tiempo retrocede. Por un instante congelado -que ya dura más de 500 años- el pasado es presente y es futuro (ojalá no…).Vacía, en el vacío, sin forma y sin sustancia, otra vez incompleta, inacabada, como si me faltaran un brazo o una pierna, mutilada.

Protesta – rebeldía - ejercicio de derechos ciudadanos / – gritos – odio racista calibre 5.56. Otravezlamuerte. Otravezelmiedo. Una masa informe de espaldas se dispersa desordenadamente. Rojas, verdes, amarillas, multicolores espaldas. Espaldas rebozos. Espaldas perrajes. Cabezas oscuras con sombreros. Pies caites. Pies heridos. Pies zapatos huyendo. Casi medio centenar de personas –ciudadanas y ciudadanos, seres humanos con derechos- caen abatidas por el peso del tiempo que no pasa y que deja agujeros en sus cuerpos.

(Floto en el azul, no hay mariposas. Los ayes saturan mis oídos. La neblina se tiñe, otra vez, de rojo carmesí. De nuevo un río de lágrimas. Capas y capas de dolor se acumulan, el suelo es una esponja empapada de sangre. “No es la mía, pero sí es la de los míos. Me duele”. De mis ojos transparentes, casi líquidos, se deslizan las lágrimas.)

Según lo dicho por una mujer autoridad del Cantón Xantún: ”… el pueblo de Totonicapán entiende que tiene derechos, haber ido a manifestar por defender la carrera de magisterio era un deber, ya que las reformas al magisterio profundizan la exclusión y le niega oportunidades a los estudiantes, padres, madres y comunidades enteras. Se fue a manifestar, por los cambios a la constitución, ya que en el artículo 66 manipulan con un juego de palabras, que expone a las comunidades y pueblos a perder su autonomía en las tierras comunales. Se manifestó por la privatización y el alza a las tarifas de la energía eléctrica que tiene endeudada y sin el servicio a personas de distintas comunidades, desde hace once años que se viene negociando las tarifas de energía eléctrica con la empresa y no hay respuesta”.[ii]

Me torturo leyendo los comentarios a una de las tantas notas de prensa sobre este hecho repudiable de parte de cualquier persona en cualquier parte del mundo, menos en mi país. ¡Qué fácil les resulta a algunos inhumanos poner etiquetas y negar la dignidad de un ser humano para reducirlo a cosa asesinable!

Ni los muertos ni quienes estuvieron con ellos ese día eran revoltosos, ni provocadores, no estaban manipulados, no eran confrontadores... Nosotros no somos indios somos maíz, somos padres y madres que nos dimos cuenta que debemos defender nuestros derechos y el derecho de nuestros hijos…”[iii]. Entre los fallecidos debe de haber habido alfareros magníficos, agricultores, carpinteros, panaderos, comerciantes, músicos, poetas, pensadores, prodigiosos cuidadores del bosque, del agua y de la tierra. Sus pies hollaron los campos totonicapenses, esos de fotografía de postal, infinitamente verdes. Sus vidas tan preciadas, tan únicas, fueron segadas por el autoritarismo y el odio racista, sus existencias terminaron en una muerte ominosa.

Las víctimas – ciudadanas (masa multicolor enfrentada a un manchón verdeolivo) no fueron los violentos, sino los de siempre: los inermes, los que se enfrentaron a armas de grueso calibre con “piedras y palos”. Ciudadanos tan solo, gente que creyó que su derecho a la libertad de expresión sería respetado.

(Totonicapán, Monte Olivo, La Puya, Barillas, San Rafael, San Juan Sacatepéquez… Floto en la neblina ensangrentada, fría. Respiro un aire verde olivo, húmedo y pesado, hediondo a pólvora y cuartel.)

El personal militar fue emboscado y agredido con piedras y palos. Un camión militar fue quemado, afortunadamente el personal logró evacuar antes, resaltó.

Humo y niebla. Visibilidad reducida. Mentiras, encubrimientos. Los responsables de garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y las garantías constitucionales bailaron la danza de las mentiras y las tergiversaciones. Se enmascararon y dijeron “yo no fui”. Se encubrieron mutuamente. Manipularon los hechos. El funcionario indicó que en casos de manifestaciones civiles, los miembros de la Policía y del Ejército portan equipo de protección como casco, pechera, botas y granadas lacrimógenas. Aseguró que los contingentes son revisados para que no porten armas letales. Daban pena las excusas, pero hay gente que les apoya, es esa misma que cree que las víctimas son culpables de lo que les sucede y que los tiempos son los de antes porque los kaibiles de ahora son los kaibiles de antes, esos que se pasean con las manos llenas de sangre.

En el discurso oficial, las víctimas son las responsables por su inconformidad, por su insumisión, por su desobediencia, por optar por sacudirse el yugo de siglos, arribar al siglo XXI y asumir su derecho a tener derechos, su derecho al respeto a su dignidad.

Recuerdo lo escrito por un columnista de prensa cuando ocurrió la tragedia y pienso que el dolor no es de izquierda, que es humano, que tampoco estoy jubilosa diciéndole a alguien “te lo dije”. No se llevó agua a ningún molino con las muertes injustas de las personas ejecutadas extrajudicialmente el 4 de octubre en Totonicapán ni se hizo un “aprovechamiento gozoso e indecente de este tipo de muertes”[iv] ¿Cuántos tipos de muertes habrá en su visión de mundo? ¿Qué le lleva a afirmar tales cosas? Estas fueron muertes de personas indígenas, de los que bajan del cerro a tamborazos, los históricamente invisibilizados, los hombres y mujeres que están en todas partes pero no quieren verlos ni escucharles. Los que Pedro de Alvarado no acabó. Los/las que resisten. 


Sin embargo, elPeriódico publica en su portada la foto de un soldado que empuña su fusil mientras es atacado por vecinos.

Pero ahora hay celulares, cámaras, feisbuc, blogs, las noticias literalmente volaron y derribaron las versiones oficiales, las manipulaciones y las falsedades. Así, la verdad de los hechos se abrió paso. Jorge Puac, uno de los protestantes, aseguró que las autoridades “nos atacaron intencionalmente, nosotros estábamos manifestando pacíficamente cuando llegaron los soldados y nos atacaron, y nos empezaron a disparar sin compasión”, comentó.

Las armas que portaban los soldados el 4 de octubre no solamente estaban cargadas con balas. Sus cañones vomitaron el odio, el racismo, la indiferencia, el desconocimiento, la marginación y la explotación, condiciones a las históricamente se ha sometido a los pueblos indígenas.


Junto con la denuncia se exigió justicia. Fueron impactantes las imágenes de la dignidad de los hombres y mujeres maya k´ichés que están al frente de las alcaldías indígenas de Totonicapán y la de los militares detenidos y enjuiciados, aunque el proceso siga “en pausa” por las maniobras de los imputados y sus defensores. Pese a las dificultades, lo bueno es que nuestros hermanos Ixiles no se quedaron con los brazos cruzados al igual que nosotros[v].

Repitamos sus nombres para que no los olvidemos: Rafael Nicolás Batz Menchú, Santos Nicolás Hernández Menchú, de la comunidad de Pasajoc; José Eusebio Puac Barreno, Jesús Francisco Puac Ordóñez y Jesús Baltazar Cayax Puac, de la comunidad de Chipuac, Arturo Félix Sapón Yax, de la comunidad de Panquix.




[i] A menos que se diga lo contrario, esta y las restantes citas son de la noticia publicada por elPeriódico en http://www.elperiodico.com.gt/es/20121005/pais/218834/?tpl=54 el 5/10/12.
[ii] Totonicapán informa, https://www.facebook.com/TotonicapanInforma
[iii] Totonicapán informa
[iv] Sin ánimo de servirle de caja de resonancia, aquí está el enlace a la nota del columnista: http://www.elperiodico.com.gt/es/20121008/opinion/218927/?p=74&tpl=54
[v] Totonicapán informa.

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